Esperabamos algo de sol pero las nubes grises y el viento se imponen para brindarnos caprichosamente su escenario, un día plano. En este juego todos somos caprichosos y las condiciones ideales raramente se unen para unos felices domingueros del esquí libre. La nieve pesada y lenta, la pala dura
En la vuelta por la el barranco del infierno una manada de yeguas no quieren dejarnos pasar con el coche. Al parar en un bar de Hecho para reponer liquidos una voz gritona salta desde otro lado de la barra "¿¿¿Habéis visto mis yeguas, ya vienen para aquí???" jajaja que grande. Al parecer son los únicos caballos del valle descendientes de un semental vitoriano que se trajo hace ya tiempo. Mientras la manada vuelve de Oza, el pastor nos invita a una ronda a los cuatro ¡cómo pa decirle que no! en cuanto hacemos gesto de no aceptar levanta su puño desnudo mientras jura en arameo sin dejar de reír. Tras 5 ó 6 historias de partirte de risa nos deja en libertad. Casi salimos abrazandonos ¡¡Aúpa esas yeguas Juanjo!!
